¿Ir solo en el camino de Santiago?

Actualizado: 4 jul 2021



Caminar hacia Santiago de Compostela es una gran oportunidad para aprender y crecer en ti mismo. Para lograrlo, no solo tendrás que aceptar en el camino de perderte para encontrarte mejor, sino también aprender a valerte por ti mismo en completa autonomía.


Cuando estamos con amigos, tendemos a depender el uno del otro. Por lo tanto, es posible que no estemos haciendo las cosas que probablemente podríamos haber hecho por nuestra cuenta.


Cuando estamos solos en medio de la nada, es muy probable que nos superemos a nosotros mismos. Estamos obligados a reaccionar, ante una situación imprevista, sin la ayuda ni el juicio de los demás.


La ventaja de ir solo, por tanto, radica sobre todo en el hecho de que no debes esperar nada de los demás y que tienes que hacerte cargo de ti mismo. Es a través de las pruebas que lograremos aprender dónde están nuestros límites y controlar mejor nuestras reacciones y emociones cuando nos enfrentemos a las dificultades encontradas en el camino.


Desde mi punto de vista, la autonomía es, por tanto, una de las condiciones para realmente avanzar y superarse. Esta nueva autonomía puede tardar mucho en llegar, pero con práctica, esfuerzo y perseverancia, eventualmente será bastante fácil de lograr.


En soledad, también hay menos presión y responsabilidad hacia otras personas. También es al estar solos que a menudo nos encontramos más en el camino, lo que no necesariamente podríamos hacer si estuviéramos acompañados.


El paseo solitario fuera de los caminos trillados le permite disfrutar plenamente del silencio, solo perturbado por la música de nuestros pasos y la naturaleza circundante. Así, caminar por el Camino de Santiago se puede comparar fácilmente con las prácticas de contemplación o meditación.



En mi opinión, es importante caminar con poca o ninguna conexión. Esto nos libera de la presión tecnológica que nos ata a todos en todo momento y absorbe toda nuestra energía y tiempo. Desconectar es también aceptar lo esencial.


Algunos de nosotros seremos capaces de curar eficazmente algunas de nuestras heridas reconectándonos con la naturaleza, desarrollando todos nuestros sentidos y reconociendo algunos placeres simples pero esenciales de la vida: oler la tierra húmeda en el rocío de la mañana, observar una simple telaraña, una puesta de sol. o una noche estrellada, escucha el canto de los pájaros o el susurro de las hojas agitadas por el viento ...


Al final, ya sea que vayas solo o acompañado, nunca estarás del todo aislado, porque el Camino de Santiago es una oportunidad permanente de encuentro, intercambio y compartir.


Más allá de la simple cuestión de la socialización, se trata sobre todo de conocer al otro, al que es diferente a nosotros. A veces, al enfrentarnos a las diferentes experiencias de vida de los demás, podemos tener una visión diferente de nuestra propia situación y tomar la distancia necesaria para reevaluarla de manera más favorable.


Encontramos así en las largas caminatas un tratamiento eficaz contra el egocentrismo y el pesimismo, porque está comprobado que una persona "enferma" se centra mucho más en su enfermedad que en el resto del mundo.


Buen camino !!!

Lionel de Compostelle

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